Manos quebrantahuesos.

Arrancar la raíz
del pensamiento.
Quedarse sentado a observar
el ventilador de la memoria girando
girando
girando.
No recuerdo
si fui feliz
pero no me olvido
de las calles de mármol.
No de las palabras
marfil del padre.
Del coche en llamas
del niño del segundo.
Recuerdo aún
las manos quebrantahuesos
y el árbol que cae.
No hay más ruido.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s