Te quiero

te quiero más que a mi propia vida
te quiero más que a tu propia vida
te quiero sin poder compararlo con nada
nada sería capaz de alcanzarme
porque es un lugar desconocido este
un lugar al que ni si quiera tú has sabido llegar
he llegado a la estrella que te señalaba por la ventana
a la primera estrella del espacio
ahora soy luz,
pero aún no me he deshecho de este cuerpo
que vaga en círculos alrededor del astro
aún soy parte del lugar que quise abandonar
cuando te conocí
te quiero y sé que no voy a dejar de hacerlo
porque el cuerpo se está cansando
de dar vueltas
y yo sigo impenetrable
en esta luz de tu nombre.

El vicio

El VICIO, nosotros lo hacemos por el vicio, no por necesidad, pero ¿qué es la necesidad más que el vicio, el vicio, el vicio…?
movimiento cíclico, como todos, todos los movimientos naturales, como la tierra, como los agujeros negros, como la menstruación, como las estaciones y los árboles.
vicio, necesidad

y nos castigarán por nuestros vicios
ya no es que haya castigo
es que tendremos que pedir perdón
y sólo habrá una manera
y será subiendo a una cruz
y bajando de ella un lienzo
y pintar ese lienzo
con la misma técnica
todos tus yos
al puntillismo
y después de pintar ese cuadro
habrá que llevarlo a una cueva
para encerrarlo dentro
para que resucite dentro
y esa cueva estará cerrada con una gran roca
también cíclica, redonda
y esa rueda, esa piedra gigante
estará empujada por los hombres
las mujeres y las niñas
los niños mientras,
junto a los perros,
sacarán fotografías y vídeos
con sus teléfonos inteligentes
-inteligentísimos-
entonces
todo quedará retratado
porque esos móviles tan inteligentes
tienen un espacio, un vacío infinito
que necesita ser llenado
con nuestras culpas,
y nuestros vicios,
y nuestras necesidades.

Admiro

Admiro a los animales
que Juanma guarda
en el escritorio de su mente.
Aunque a él le perturben
yo los admiro
cuando aparecen.
Aunque a mi pobre niño
le torturen
yo los observo con amor
y quisiera cuidarlos
y darles de comer
cuando me piden
incluso a veces quisiera
que me pertenecieran
sus animales
y así salvarle

pero yo no quiero salvarle
ni él quiere ser salvado
por eso me sentaré a observar
a todos sus animales
y los amaré en silencio
para que no se escapen.

Caen las palabras

caen las palabras en lugares vacíos
esperando a ser recogidas
por un tímpano misericordioso
que no deje llenar el vacío de más vacío

mientras tanto tú
has deshecho tu propio vacío hablando
has nombrado la conexión
dándole el final de la forma

nada será hasta que no sea nombrado
y si ocurre y el nombre se desboca
como un caballo blanco indomable,
como espíritu de indios
habrá un espacio entornado
entre el vacío de lo dicho
y el de lo quizás escuchado

una grieta de significado
en la que se descubran los ojos
de las piedras
en la que quizás se encuentre un búnker
donde refugiarse del fuego
donde esconderse de la noche
y los entresijos que te hacen
consciente de la existencia

mirar por el búnker de la guerra
y verse lúcida entre tanta celda
valiente del abismo
inútil del papel,
no quedó más remedio
que inventar el espacio
con nuestras cabezas,
no tenemos tiempo
entre pensamiento y pensamiento
para alcanzar lo que está más arriba.

El exterior

cabalgan sobre mi límpida tierra –
crines al viento-
la luz y el pasado.
Aún hoy no les espero.
Llegar a la glándula
y pulsar el botón
ejecutor. Órgano
de la explosión de las pieles.

Acudir al verso para encontrarse
-para no perderse-
un relámpago enciende
la noche. Un ruido
que tarda mil luces.
Aparece el hormigueo,
el sol mostrando su cara oculta
su trueno de dios del cielo
y la tierra,
mientras,
en súplica.
Un puñado de sal
para tapar el olor a invernadero.
Los ojos rápidos de infancia
atrapan el juego; de máscaras,
la sombra
los pozos,
cualquier lago
en el que lavar
mi tierra.

 

[Un sendero busca mar,
donde acabar su tristeza.
Fusiona un acantilado.
Gigante infancia.]

La enseñanza

A Luisa.

Como un camaleón
cambiando el ambiente
en el que sobrevive
así un maestro repartiendo
disparos de conocimiento codificado
para el ajuste
en papeles burocráticos.

Así apuntaron hacia mí
mis mentores
y salieron brotes
estatuas
y poemas.

Como les dijeron
que mejor sería hacerlo
lo hicieron
y hubieron derrotas,
pero menos mal
que jamás la fe
ciega
de los preceptos
porque el tiempo
hizo de un libro sensato
surrealismo
y nos abrió la puerta
del intelecto
como para castigar ahora
las miradas soñadoras
que salen por las ventanas.

Sueño de la memoria

Una luz de realidad alumbrando
el libro de mis manos.
Yo tumbada en los
brazos-cama de mi madre.
Alguien más aparecía,
rostros desfigurados
voces conocidas.
Me preocupaba el desprendimiento de la piedra.
Y entonces su despertar.
Salir de entre las grietas
es equiparable
a cavilaciones de años.
La llamada.
Fingir que tu bondad es innata.
Aparecer directamente en el mar
salvar del hundimiento
a la niña que una vez fuiste.
Advertir en el manejo de las olas.

Salir a tierra para cumplir los caprichos
y entonces
la absoluta tristeza empañando
la mente.
Despertarse
y elegir el destierro de la memoria.